El Papa recibe a la reina Silvia, y agradece la acogida de Suecia a refugiados y prófugos y su labor en favor de la infancia

El papa Francisco recibió este lunes en visita privada a la Reina de Suecia, Silvia Renate Sommerlath, quien está en Roma para participar en el seminario organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias y la Embajada de Suecia ante la Santa Sede. El encuentro se celebra en la Casina Pío IV en el Vaticano y el tema es “La trata, un atención especial a los niños”. Entre otros, intervendrán el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz y la Reina Silvia.

La reina consorte se ocupa de asuntos sobre la niñez y ya ha venido en otras oportunidades al Vaticano. Es una de las fundadoras de la Fundación Mundial de la Infancia (World Childhood Foundation), y en cuya sede en Nueva York trabaja su hija Magdalena.

Su esposo, el rey Carlos XVI Gustavo, no ha venido en esta ocasión. Suecia es una monarquía constitucional, pero sus sistemas democráticos le situaron en primer lugar del «Índice de democracia de 2006» en su lista de 167 países.

A su ingreso en el Palacio Apostólico, Mons. Georg Ganswein, les habló en alemán pero en la audiencia con Francisco lo hicieron en español.

La Reina –cuya madre era brasileña y católica, y su padre alemán– es luterana. En la visita estaba acompañada por una de sus tres descendientes, la princesa Magdalena, que venía con su marido, el financiero estadounidense Christopher Paul O’Neill, bautizado católico.

Vestida rigurosamente de negro y acompañada por la hija, el yerno y la nieta, fueron recibidos por Francisco, superando la rigidez protocolar y entrando en gran sintonía con ellos.

En el intercambio de regalos, la Reina le regaló tres libros de oración, uno de ella, otro de su hija Victoria y el tercero de la nieta Estela. También le entregó un vaso de cristal sueco con el escudo de la corona. Por su parte el Papa le regaló la exhortación apostólica Evangelii Gaudium en alemán.

En un momento del encuentro, la reina, sentada en una silla con la nieta en brazos, y el Pontífice comenzaron a conversar con gran familiaridad, e incluso la niña que jugaba con unas llaves se las dio al Papa quien a su vez jugó unos instantes con la pequeña. Hacia el final del encuentro, la niñera buscó a la nieta y el Santo Padre se despidió pidiéndoles ‘por favor recen por mí’.

Fuente: Zenit.org

Nota de prensa del P. Federico Lombardi sobre la audiencia del Papa Francisco y la reina Silvia de Suecia

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