El Papa Francisco defiende en un apasionado discurso el valor de la vida de no nacidos, ancianos y embriones

El Papa Francisco ha dirigido esta mañana un discurso vibrante en defensa de la vida humana. La ocasión de esta importante intervención ha sido la audiencia de la Asociación de Médicos Católicos Italianos. El Pontífice ha advertido que es necesario rechazar la “falsa compasión” que propone el aborto, la eutanasia y la producción de hijos. La vida, ha dicho, es siempre sagrada, y ha llamado a defenderse de aquellos que quieren tratar los seres humanos como cobayas.

“Comprometerse en la defensa y el cuidado de las personas, recordando siempre que cada vida humana es sagrada”: lo ha subrayado el Papa Francisco en su apasionado discurso a los médicos católicos, centrado todo él en la dignidad inviolable del ser humano. El Pontífice ha recordado que “la atención a la vida humana, especialmente aquella que atraviesa por dificultades, implica y afecta profundamente la misión de la Iglesia”.

“La Iglesia se siente llamada también a participar en el debate que tiene como objeto la vida humana, presentando la propia propuesta, basada en el Evangelio”.

“En muchas partes -ha añadido- la calidad de la vida se vincula preferentemente a las posibilidades económicas, al bienestar, a la belleza y el disfrute de la vida física, olvidando otras dimensiones más profundas- relacionales, espirituales, y religiosas- de la existencia .”

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“En realidad, a la luz de la fe y de la recta razón, la vida humana es siempre sagrada y siempre ‘de calidad’. No existe una vida humana más sagrada que otra, así como tampoco hay una vida humana cualitativamente más significativa que otra, solamente en función de los medios, derechos, oportunidades económicas y sociales mayores”.

“Vuestra labor -ha subrayado- quiere testimoniar con la palabra y el ejemplo que la vida humana es siempre sagrada, válida e inviolable, y como tal debe ser amada, defendida y protegida. En consecuencia, os animo a seguir con humildad y confianza por este camino, esforzándoos por alcanzar vuestras finalidades estatutarias, que recogen las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia en el campo médico-moral”.

“El pensamiento dominante propone a veces una ‘falsa compasión’, que considera una ayuda para la mujer el favorecer el aborto, un acto de diginidad procurar la eutanasia, y una conquista científica ‘producir’ un hijo, considerado como un derecho en lugar de acogerlo como un don; o usar vidas humanas como cobayas para salvar, presumiblemente, otras vidas. La compasión evangélica es, en cambio, la que acompaña en los momentos de necesidad, la del Buen Samaritano, que ‘ve’, ‘tiene compasión’, ‘se acerca’ y ‘ofrece una ayuda concreta’ (cfr. Lc. 10,33)”.

“La fidelidad al Evangelio de la vida y al respeto por ella como un don de Dios, a veces requiere elecciones valientes, a contra corriente, que, en circunstancias particulares, pueden llegar a la objeción de conciencia”.

“Vuestra misión como médicos -ha añadido- os pone en contacto cada día con muchas formas de sufrimiento: os animo a haceros cargo de él como buenos samaritanos”. Después, sin papeles, ha denunciado la deriva de quien quiere “experimentar con la vida”.

“Pero experimentar mal: fabricar hijos en lugar de acogerlos como un don. Jugar con la vida. Estad muy atentos, se trata de un pecado contra el Creador: contra Dios creador que ha dispuesto las cosas así”.

Francisco ha recordado que, desde cuando era sacerdote, ha escuchado muchas veces objeciones sobre el aborto, de quien lo consideraba un problema religioso. “No- ha dicho el Papa-, no es un problema religioso y tampoco es un problema filosófico”.

“Se trata de un problema científico, porque ahí hay una vida humana y no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema. ‘Pero, no, el pensamiento moderno’. Escuchad bien: en la mentalidad moderna y en la mentalidad antigua, la palabra matar significa lo mismo. Exactamente igual podemos decir de la eutanasia: todos sabemos que, con tantos ancianos, en esta cultura del descarte, se hace eutanasia escondida. Y también de la otra. y esto significa decir a Dios: ‘No, el final de la vida lo decido yo, como quiero’. Es un pecado contra Dios Creador. Pensadlo bien”.

El Papa Francisco ha concluido así su intervención animando a la asociación de médicos católicos a continuar su camino, que comenzó hace 70 años, “al servicio de la vida, en su dignidad, sacralizado e inviolabilidad”.

Fuente: Radio Vaticana (en italiano)


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1.- La encíclica Humanae Vitae, del beato Pablo VI (1968), sobre la regulación de la natalidad.

2.- La encíclica Evangelium Vitae, de san Juan Pablo II (1995), sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana.

3.- La Instrucción Dignitatis Personae, de la Congregación para la Doctrina de la Fe (2008)

4.- 100 preguntas y respuestas sobre el aborto, y la eutanasia.

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